cascade du Gour bleu

CONSEGUIR LOS PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO

 

 

El éxito consiste en vencer el temor al fracaso.

Charles Augustin Sainte-Beuve

 

 

Con el año nuevo, llegan los buenos propósitos. Queremos cambiar muchas casas, emprender nuevas actividades, llevar a cabo este proyecto que tanto nos gusta…

A principio, la motivación es grande, pero a menudo, después de un tiempo, abandonamos…

La razón por la que no se logra cumplir los propósitos es que todos requieren un cambio de hábitos. Desde nuestra zona de confort, este estado mental dónde nuestras costumbres nos hacen sentir cómodos, todo cambio es un riesgo que nos crea incertidumbre, nos asusta y no hace sentir que perdemos el control de nuestras vidas.

En nuestras zonas de confort, tenemos establecido, a menudo sin razón y sin ser conscientes de ello, nuestras capacidades y limitaciones, en función de nuestras experiencias pasadas y eso no nos permite salir de la pauta que hemos fijado.

Para conseguir nuestros objetivos, tenemos que ampliar nuestra zona de confort, enfrentándonos a estos miedos y venciéndolos… actuando y llevando nuestros propósitos de uno en uno.

La mejor ayuda es “engañar” a la mente, haciéndole creer que ya hemos completado la nueva acción. Esto se hace utilizando técnicas de  visualización. El cerebro no hace diferencia entre lo real y lo imaginado y considera las dos cosas como experiencia verdadera.

Al imaginar con todo detalle la acción “ya realizada” con éxito, esta quedará registrada en nuestra zona de confort como conocida y se integrará en las actividades que somos capaces de desarrollar con facilidad.

La repetición diaria de estas visualizaciones es la clave del éxito.

 

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CREAR NUEVOS HÁBITOS

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      Las personas exitosas desarrollan diariamente hábitos positivos que les      ayudan a crecer y a aprender.      John Maxwell

  ¿Qué es un hábito? Es un modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes, u originado por tendencias instintivas.

Nuestras vidas están determinadas por las cosas que hacemos repetidamente, es decir por nuestros hábitos. Algunos son buenos porque nos favorecen en lo que emprendemos y otros, al contrario, nos perjudican.

Puesto que nuestros hábitos son adquiridos mediante elecciones que hemos hecho en determinados momentos, podemos, si así lo decidimos, modificar los que consideramos “malos” o reemplazarlos por otros que sean positivos. De la misma forma que la mente aceptó en su día sugerencias equivocadas, aceptará las sugerencias positivas nuevas si las repetimos de manera constante.

Para adoptar nuevas costumbres, tenemos que crear nuevos patrones a nivel mental y neurológico. Programándonos adecuadamente, lograremos adoptar o cambiar cualquier hábito en poco tiempo. Si, durante un mínimo de 21 días, repetimos la misma acción, ésta se volverá automática. La visualización puede ser de gran ayuda. Si todos los días, nos imaginamos los beneficios que nos aporta el nuevo hábito, aceleraremos su proceso de adquisición.

Los hábitos nos ayudan en la vida cotidiana. Cuando una acción se ha vuelto rutinaria, el cerebro no tiene que tomar decisión y ahorra esfuerzos, lo que nos permite dedicar energía a otras tareas y nos hace más productivos.
Los buenos hábitos nos ayudan a alcanzar nuestras metas y nos llevan hacia el éxito de forma más fácil y en menos tiempo.

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LAS EMOCIONES

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“El lenguaje de las emociones es en sí mismo y, sin duda, importante para el bienestar del género humano” Charles Darwin

Las emociones son reacciones a acontecimientos, que implican una experiencia subjetiva con una respuesta fisiológica.

Las emociones son parte de nuestra vida y están presentes en prácticamente todo lo que hacemos. Son herramientas que nos son útiles para adaptarnos a cada situación que se presenta. Nos indican nuestros estados internos, nuestras motivaciones, nuestras necesidades y nos informan de lo que no va bien para que podamos realizar los cambios pertinentes en nuestra vida. No se les debe de considerar como obstáculos, errores o debilidades ni impedir que se manifiesten. No hay que dominarlas, ni dejar que nos dominen, sino vivirlas, es decir expresarlas en el momento en el que se producen.

Nuestra percepción del mundo y nuestras creencias sobre nosotros y los demás dependen de las experiencias que hemos vivido y tienen una gran influencia sobre nuestras emociones. Una misma circunstancia puede producir reacciones diferentes según la persona que la experimenta.

La emoción es una energía y depende de nosotros que sea útil y constructiva. Por eso debemos aprender a utilizarla correctamente.
El mejor método para canalizar está energía es la relajación y la visualización. Con la práctica regular aprenderemos a utilizarla de forma positiva, a aumentar nuestra autoestima y a mejorar nuestras relaciones con nuestro entorno y nuestros semejantes.

Las emociones son imprescindibles para la comunicación y para el desarrollo de nuestra inteligencia ya que nos permiten aprender de nuestros errores. Según Daniel Goleman, el éxito de una persona depende más de su cociente emocional que de su cociente intelectual.