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NUESTRA CAPACIDAD DE APRENDER

 

 

 

 Siempre estoy haciendo lo que no puedo hacer para poder aprender cómo hacerlo.

Pablo Picasso

 

La Capacidad de aprender es la asimilación de una nueva información y su aplicación de forma eficaz.

Toda persona, a cualquier edad puede aprender.

Nuestra capacidad de aprender es sin duda una de las cualidades más importantes que tenemos y es la que nos permite triunfar en lo que nos proponemos.

Nuestras experiencias pasadas nos condicionan en el presente pero no determinan nuestro futuro, porque es hoy, en el presente cuando construimos el futuro. Un proyecto nos puede parecer inalcanzable ahora, porque todavía no hemos adquirido los conocimientos para resolver las dificultades que podemos encontrar para realizarlo.

El aprendizaje es el punto de partido de una mejora, de una evolución en nuestras vidas. Es imprescindible tener una meta clara por la cual nos apasionamos porque el aprendizaje efectivo se produce a través de la emoción. Si nos ilusiona la meta que perseguimos, disfrutaremos en el camino y tendremos la determinación, la paciencia y la disciplina para seguir adelante.

La acción focalizada en el objetivo  nos procurará la experiencia que nos servirá para aprender. No importa si a veces nos equivocamos, si las cosas no salen bien a la primera porque los problemas nos enseñan a aportar soluciones a los contratiempos, y así a encontrar el camino que nos llevará al destino que buscamos para conseguir nuestros sueños.

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LA FELICIDAD

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“Un hombre le dijo a Buda: “Yo quiero felicidad”. El contesto: Primero retira “Yo”, esto es el ego, después quita “Quiero” porque es el deseo. Mira ahora solo tienes “Felicidad”“.

 

Todo el mundo busca la felicidad. De hecho, es el objetivo principal de nuestras vidas. Sin embargo, nuestra sociedad está bastante equivocada sobre el concepto de felicidad.

Pensamos que vamos a encontrar la felicidad por medio de cosas, de pensamientos e ideas o a través de una relación o de un buen empleo. Entonces, al perseguir todas estas cosas y al darles tanto valor, terminamos dependiendo de ellas hasta el punto que pueden volverse más importantes que la felicidad misma. Y cuando las conseguimos, puede que nos sintamos un poco más felices, pero solo por un tiempo relativamente corto.

La felicidad no es algo que tenemos que buscar y alcanzar porque no es una meta. Es un estado, es una emoción, es algo que llevamos dentro y que tenemos que desarrollar y cultivar día a día.
Esto no quiere decir que no hay que ponerse metas, al contrario, pero la felicidad no está al final, sino que nos va a acompañar a lo largo del camino.

Para conseguirlo, tenemos que concentrarnos en los valores que tenemos y ser agradecidos por ellos. Es importante que disfrutemos de los buenos momentos que nos ofrece la vida cada día y que cultivemos las relaciones con nuestros familiares y amigos. Tomar las riendas de nuestras vidas y estar dispuestos a los cambios nos abrirá perspectivas nuevas porque nuestro cerebro busca continuamente desafíos y los retos nuevos nos hacen felices.