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NUESTRA PERCEPCIÓN DEL MUNDO

 

Aunque cada uno de nosotros pueda estar convencido de que su percepción del mundo es la correcta, esta depende de muchos factores, físicos, sicológicos, culturales, medioambientales etc, y sobre todo de nuestra forma de interpretar nuestras experiencias.

 

 

 

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“LA ORACIÓN DE LA RANA” DE ANTHONY DE MELLO

 

 

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Lo que te hace feliz o desdichado no es el mundo ni las personas que te rodean, sino los pensamientos que albergas en tu mente.

Anthony de Mello

 

Este mes, os recomendamos la lectura del libro: “La oración de la rana” de Anthony de Mello.

Anthony de Mello nació en 1931 en la India en una familia católica. Fue sacerdote jesuita y psicoterapeuta.

De mente inquieta, Anthony de Mello se interesó por diversas tradiciones religiosas y es conocido por sus libros y sus conferencias sobre diversos temas como la oración, la verdad, o  el ego. Es considerado como uno de los grandes maestros espirituales de su época.

La “Oración de la rana es su último libro. En él, se sirve de cuentos y pequeñas historias para transmitir sus enseñanzas. Estos relatos cortos y sencillos,  sorprendentes o poéticos y que a veces hacen sonreír, están llenos de perlas de sabiduría.

He aquí el primero de estos relatos:

Oración

 Una noche, mientras se hallaba en oración, el hermano Bruno se vio interrumpido por el croar de una rana. Pero, al ver que todos sus esfuerzos por ignorar aquel sonido resultaban inútiles, se asomó a la ventana y gritó: “¡Silencio! ¡Estoy rezando!”.

Y como el hermano  Bruno era un santo, su orden fue obedecida de inmediato: todo ser viviente acalló su voz para crear un silencio que pudiera favorecer su oración.

Pero otro sonido vino entonces a perturbar a Bruno: una voz interior que decía:

“Quizás a Dios le agrade tanto el croar de esa rana como el recitado de tus salmos…”

“¿Qué puede haber en el croar de una rana que resulte agradable a los oídos de Dios?”, fue la displicente respuesta de Bruno.

Pero la voz siguió hablando: “¿Por qué crees tú que inventó Dios el sonido?”.

Bruno decidió averiguar el porqué. Se asomó de nuevo a la ventana y ordenó: “¡Canta!”

Y el rítmico croar de la rana volvió a llenar el aire, con el acompañamiento de todas las ranas del lugar. Y cuando Bruno prestó atención al sonido, éste dejó de crisparle, porque descubrió que, si dejaba de resistirse a él, el croar de las ranas servía, de hecho, para enriquecer el silencio de la noche.

Y una vez descubierto esto, el corazón de Bruno se sintió en armonía con el universo, y por primera vez en su vida comprendió lo que significa orar.

Anthony de Mello