LA CAPACIDAD DE ASOMBRO

 

 

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Asombrarse es el primer paso de la mente hacia el descubrimiento.

Louis Pasteur

 

 

En 2007, el periódico “El Washington Post” organizó un experimento para comprobar hasta qué punto la belleza llamaría la atención en un ambiento ajetreado a una hora inopinada: Joshua Bell, uno de los mejores violinistas del mundo, tocó de incognito, en el metro de Washington a la 8 de la mañana, con un Stradivarius de 1713.

Entre las más de mil personas que pasaron a su lado, solo 7 se detuvieron y 20 le dieron dinero sin interrumpir su camino. El violinista recaudo 32 dólares. Tres días antes, había llenado un teatro donde las entradas costaban unos 100 $.

Aquel día, en el metro, la gente no se sorprendió porque no prestaba atención a lo que pasaba a su alrededor y se perdió un acontecimiento inusual: el regalo de una música maravillosa tocada por un virtuoso del violín con un instrumento único.

La capacidad de asombro es una facultad que nos permite sorprendernos ante lo nuevo y aprender de ello.

Nacemos con una gran capacidad de asombro. Cuando somos niños, el mundo nos maravilla, lo observamos, lo experimentamos y esto nos permite avanzar y desarrollarnos. A veces con el paso del tiempo, parece que hemos perdido esta facultad, pero no es porque lo hemos aprendido todo y que no hay más novedades sino porque nos hemos vuelto más pasivos y hemos dejado de prestar atención a lo que hacemos..

La capacidad de asombro es una actitud y si creemos que la hemos perdido, la podemos recuperar siempre que queramos. Solo tenemos que estar presentes en cada instante de nuestra vida y observar lo que nos ofrece  para estar conectados con el mundo que nos rodea.

Si aprendemos a pararnos para disfrutar de los momentos agradables del día descubriremos lo especial que hay cada uno. Entonces podremos asombrarse de las maravillas que nos rodean…

 

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