NO TE PREOCUPES… OCÚPATE

 

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Mi vida ha estado llena de terribles desgracias, la mayoría de las cuales nunca sucedieron.

Michel de Montaigne

 

 

“¡No te preocupes…!” Es a menudo el mejor consejo que nos puedan dar, pero no el más fácil de seguir.

Preocuparse es ocuparse de algo antes de que ocurra. Hasta cierto punto, es normal y conveniente, antes de emprender una acción, de tomar una decisión o de enfrentar a una nueva situación, que pensemos en sus consecuencias y planeemos unas formas de actuar. Nuestro cerebro tiene la capacidad de anticipar las situaciones y de contemplar las dificultades que podríamos encontrar, para que estemos preparados y protegidos.

Pero la palabra preocuparse tiene a menudo matices negativos. Cuando nos preocupamos por algo, nuestra imaginación vuela y vivimos mentalmente una y otra vez, todos los aspectos negativos de la situación que creemos y tememos que llegarán, lo que nos provoca desasosiego y temor.

Esta forma de anticiparnos a los acontecimientos solo provoca estrés, reduce nuestra capacidad de enfrentarnos a los obstáculos y hasta nos puede bloquearnos completamente. Al centrarnos en lo negativo, atraemos lo negativo que tanto nos asusta. ¡Y la mayoría de las veces, nos damos cuenta después que la situación no era para tanto!

Hay personas que están constantemente preocupadas por lo que puede ocurrir, pensando en todos los problemas que se pueden presentar.

La mejor manera de no estar preocupado es estar ocupado. Vivir el presente, concentrarse en las tareas cotidianas, valorar lo que se tiene, disfrutar de los buenos momentos, son las actuaciones que harán que eliminemos las preocupaciones y que nos habilitarán para la resolución de los problemas.

Winston Churchill decía:” estoy muy ocupado, no tengo tiempo para estar preocupado.”

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